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Tecnología LED: lámparas de bajo consumo


A pesar de que se le haya otorgado el mérito de ser el creador de la lámpara incandescente, en realidad, la idea ya había visto la luz años antes y Thomas Edison solo fue responsable de perfeccionarla y aumentar su vida útil. La Nochevieja de 1879, el americano presentó al mundo su invento encendiendo los postes de luz de la calle Christie Street en Nueva York, la cual pasaría a la historia como la primera avenida con alumbrado público eléctrico del mundo.

La primera lámpara incandescente utilizaba un filamento carbonizado de bambú, el cual se sustituyó a comienzos del s. XX por tungsteno, material que soportaba mejor las altas temperaturas y su rendimiento era más elevado. No obstante, 130 años después de su creación, la entrada en vigor de una directiva de la Unión Europea en 2009 determinaría la eliminación progresiva de la lámpara tradicional.

Dada su baja eficiencia, su sustitución ahorra hasta un 20% de la energía ya que las lámparas incandescentes necesitan más cantidad de electricidad para crear luz al transformar el 95% de su consumo energético en calor. En cambio, otras tecnologías alternativas como la lámpara LED convierte el 98% en luz y solo el 2% en calor.

Origen de la tecnología LED

Aunque ya se habían dado los primeros pasos cincuenta años atrás, en 1961 se inventa el primer LED rojo (de sus siglas en inglés, “Diodo Emisor de Luz”). En las siguientes dos décadas y gracias al desarrollo de nuevos materiales semiconductores, se mejora su rendimiento y se desarrollan LED en verde, naranja y amarillo. No obstante, su uso se restringía a pequeños electrodomésticos (luces piloto).

No fue hasta que, en la década de los noventa, los investigadores japoneses, Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y el estadounidense Shuji Nakamura inventaron los diodos emisores de luz azul eficiente, que se abriría el camino para la creación del LED emisor de luz blanca (mezcla en partes iguales de luz roja, verde y azul) que alcanza mayor nivel de eficiencia y flujo lumínico por watt.

Tal es su importancia que el pasado octubre de 2014 la Real Academia Sueca de Ciencias otorgó a los tres académicos el Premio Nobel de Física por un trabajo que disparó la revolución en la tecnología de la luz y que abre la posibilidad de una mejora de la calidad de vida para 1.500 millones de personas en el mundo que no tienen acceso a la red eléctrica.

Cómo funciona una lámpara LED

Este tipo de lámparas sigue el principio de Albert Einstein según el cual ciertos materiales generan luz al ser sometidos a la corriente eléctrica. La tecnología LED se basa en el diodo, componente electrónico hecho de un material semiconductor que permite la circulación de energía a través de él. Al circular corriente eléctrica por el diodo, los electrones que lo atraviesan liberan el exceso de energía que han adquirido emitiendo fotones de luz. El color de esta luz depende del material que se haya utilizado como semiconductor en el diodo.

Al contrario que la lámpara incandescente, las LED no desperdician energía en crear calor, consumiendo entre un 80-90% menos de electricidad que se traduce en una rebaja considerable en la factura eléctrica, teniendo en cuenta que, según datos del IDAE, cada hogar español cuenta con una media de 23 lámparas, siendo el 34% de ellas bombillas estándar.

Además, su vida media se sitúa en torno a las 45.000 horas frente a las 2.000 horas de una lámpara estándar y, al carecer de mercurio o tungsteno, es menos contaminante y reciclable. Su vida útil supone la generación de una menor cantidad de residuos y, por ende, el ahorro significativo en emisiones de CO2.



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