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el agua, generador de energía

El agua es una fuente inagotable de energía renovable con un gran potencial eléctrico. No obstante, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), solo el 20% de la electricidad mundial procede de esta fuente de energía, cifra que asciende al 33% en los países desarrollados y que disminuye al 8% en el tercer mundo, según información de la UNESCO.

Aun así, es la fuente de energía renovable más utilizada en el planeta. Actualmente, Canadá, Estados Unidos y China son los mayores productores del mundo. A nivel europeo, España ocupa el tercer puesto en cuanto a potencia hidroeléctrica instalada, solo superada por Italia y Francia; y su parque hidroeléctrico supone el 10% del parque de los estados miembro de la Unión Europea.

Dada la orografía nacional y la existencia de un gran número de embalses, España posee una larga tradición hidroeléctrica, representando en el año 2017 el 17% del total de la producción eléctrica nacional (balance REE).


Ventajas de la energía hidroeléctrica


Una de los mayores beneficios de las plantas hidroeléctricas es que no requieren combustibles fósiles (gas, carbón o fuel) para generar electricidad. Sólo dependen del curso del agua, dependiendo su disponibilidad de la hidraulicidad del año (año seco vs año húmedo, según pluviometría y parámetros climatológicos), donde períodos prolongados de sequedad ambiental y elevadas temperaturas limitan el accesos al recurso tanto para la actividad industrial y energética (producción en centrales hidráulicas y potencial de refrigeración en centrales térmicas), como para usos agropecuarios y domésticos.

Además, el impacto medioambiental se reduce drásticamente al no emitir gases contaminantes, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático. La vida útil de las infraestructuras hidráulicas es muy larga, pero puede ser muy variable dependiendo del tipo de presa y construcción o de variables ambientales, como la erosión y acumulación de sedimentos, pero ha convertido a la energía hidroeléctrica en uno de los recursos renovables más utilizados en la actualidad. Según la normativa española, actualmente las concesiones son de hasta 75 años, prorrogables bajo determinadas circunstancias.

Las centrales hidráulicas se caracterizan por tener ,  lo que, junto con el ahorro en combustible, hacen de este tipo de energía una vía excelente para reducir la dependencia energética exterior, aspecto relevante en el caso de España que, en 2013, importó el 72% de la energía primaria bajos costes de explotación.