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Eficiencia energética

La eficiencia energética consiste en optimizar el consumo de energía y prevenir el derroche energético, aportando grandes beneficios en diferentes ámbitos: reduce los gastos de energía en hogares y empresas; reduce los costes de producción, mejorando la competitividad de las industrias; disminuye la dependencia energética del exterior, que en España es muy elevada; disminuye el consumo de recursos naturales, evitando daños ambientales, y reduce el impacto de los gases efecto invernadero, causantes del cambio climático.

Existen importantes potenciales de reducción en sectores que consumen mucha energía como la construcción, las industrias transformadoras, los transportes…, pero también en los hábitos diarios de los ciudadanos, simplemente racionalizando su consumo energético sin perder  las condiciones de confort y los niveles de servicio. 

Medidas de ahorro energético

La calefacción, los electrodomésticos, la iluminación, el aislamiento… Un inmueble es un gran consumidor de energía. Un estudio realizado por la red de técnicos energéticos Certicalia declara que el 90% de las viviendas en España suspenden en eficiencia energética.

Eficiencia energética en los edificios

La Unión Europea ha establecido como objetivo para el año 2050 la reducción entre un 80%  y 95% de las emisiones de gases efecto invernadero respecto a 1990, para lo cual es crucial la renovación de los edificios como sector con mayor potencial de ahorro energético. Para alcanzar dicha meta, en España será necesario reformar una media de 400.000 viviendas al año. 

La nueva Directiva Europea sobre eficiencia energética (2012/27/CE) establece que, a partir del 1 de Enero de 2017, todos los hogares con calefacción central deberán disponer de un contador individual  o sistema alternativo que les permita controlar su propio consumo, lo que se estima que puede redundar en un ahorro del 20% por inmueble. 

Además, desde junio de 2013, cualquier vivienda en venta o alquiler debe disponer de un certificado de eficiencia energética: la eficiencia energética del inmueble se calcula midiendo el consumo anual de energía en condiciones normales de uso y ocupación (calefacción, refrigeración, ventilación, agua caliente sanitaria, iluminación…). La emisión de CO2 asociada a este consumo energético, dividida por la superficie del inmueble (kg CO2/m2) nos da el indicador. A aquellos edificios con un ratio de emisiones por debajo de 6,8 kg CO2/m2  se les asigna la letra A, la mejor calificación; la peor nota (la G) es para los inmuebles con emisiones superiores a 70,9 kg CO2/m2. Con una validez de diez años, dicho certificado es emitido por un técnico o profesional habilitado y debe inscribirse en el registro de cada comunidad autónoma para completar el proceso de certificación energética. 

Electrodomésticos eficientes 

¿Sabías que los electrodomésticos son responsables de más del 50% del consumo de energía eléctrica en el hogar?

El uso de electrodomésticos eficientes ayuda a reducir el consumo doméstico de energía, lo que se traduce en un impacto positivo para nuestra economía (disminución de la factura eléctrica) y para el medio ambiente (reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera).

Un informe realizado por el Grupo Electrolux señala que en la primera década del presente siglo, los ahorros energéticos logrados con el desarrollo de electrodomésticos más eficientes equivalen a la energía generada por nueve centrales térmicas.

Se denominan electrodomésticos eficientes a aquellos que ofrecen las mismas o incluso mejores prestaciones que otros, pero consumiendo menos cantidad de energía. En algunos casos, las diferencias de consumo llegan a ser de hasta un 70% menos de la media.

La Comisión Europea es quien determina la eficiencia energética de un electrodoméstico. La normativa europea, de obligado cumplimiento en todos los países miembro, establece siete niveles de eficiencia en función de su consumo eléctrico. Esta clasificación se tipifica en la etiqueta energética, que permite conocer de forma rápida y sencilla la eficiencia energética del aparato al que acompaña. 

La escala, común a todos los países de la Unión Europea, utiliza un código de colores y letras. La gama va desde el color verde y la letra A para los aparatos más eficientes, hasta el color rojo y la letra G para los menos eficientes (en algunos casos el código alfabético va de la A+++ a la D). 

Se ha podido comprobar que, por ejemplo, en los frigoríficos, un aparato de clase A+ consume hasta el 20% menos que uno de categoría A; uno A++ hasta el 40% menos y uno A+++ hasta el 60% menos. 

En las lavadoras, la categoría A+ es hasta el 13% más eficiente que la clase A, el 24% en el caso de la A++, y el 32% en la A+++.

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