cumbre de París

La Cumbre del Clima de París ha llegado a un acuerdo histórico, que sin ser lo que muchos querían, ha sido mucho más de lo que todo el mundo pensaba que se podía alcanzar.

La negociación del Acuerdo Internacional sobre Cambio Climático se desarrolló  en París desde el  día 30 de noviembre hasta el 12 de diciembre de 2015, fecha en la que por fin se alcanzó un texto de consenso aprobado por todas las Partes.

El objeto del acuerdo es reforzar la respuesta mundial a la amenaza de cambio climático, y para ello se recoge el compromiso concreto de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales  y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5ºC.

El texto consta de dos partes: un Acuerdo con fuerza legal que incluye la obligatoriedad de ser transparentes y de comunicar los objetivos de reducción que cada parte asume (estos objetivos se conocen como INDCs, “Intended Nationally Determined Contributions”), y una Decisión no vinculante que recoge de manera detallada los aspectos técnicos que hay que desarrollar de aquí a 2020 para poder poner el acuerdo en marcha en dicho año. En resumen, la mayoría de los aspectos relacionados con Procedimientos son legalmente vinculantes (están en el Acuerdo), mientras que los elementos  sustantivos, (incluidos los objetivos específicos de los INDCs), no serán legalmente vinculantes (están en la Decisión).

El acuerdo contiene todos los elementos necesarios para construir una estrategia mundial de lucha contra el cambio climático:

Cumbre de París

Mitigación: Hasta la fecha, cerca de 190 países que suman el 95% de las emisiones mundiales han presentado sus contribuciones nacionales (objetivos de reducción), pero en balance global estas reducciones conducirían a un incremento de temperatura entre 2,7ºC  y 3,5 ºC, por lo que el éxito del Acuerdo de París dependerá de que consiga que las Partes aumenten la ambición de sus acciones y se reduzca así este incremento al objetivo 2ºC/1,5ºC.
 
Adaptación: el acuerdo recoge el objetivo de mejorar la capacidad de adaptación y reforzar la resiliencia (capacidad de superar la adversidad), reduciendo así la vulnerabilidad al cambio climático. Cada país debe remitir periódicamente su Plan de Adaptación, con sus prioridades y necesidades financieras.

Financiación: en el acuerdo aparece la obligación legal de los países desarrollados de seguir financiando a los países en desarrollo el coste de las infraestructuras necesarias para proteger a la población del impacto del cambio climático en los países más vulnerables. Los países desarrollados se comprometen a proporcionar el apoyo financiero que habían comprometido en 2009 (100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020).

Transferencia de tecnología: La transferencia de tecnologías fue un incentivo de los países en desarrollo para participar en el primer acuerdo mundial sobre cambio climático ya en 1992. Los países más ricos aceptaron entonces promover, financiar y transferir tecnologías a los países en desarrollo por su mayor contribución al problema del cambio climático y su mayor capacidad para afrontarlo. Sin embargo, este tema ha estado casi paralizado, y el nuevo Acuerdo lo refleja, acordando crear una metodología que facilite dicha transferencia.

El acuerdo deberá firmarse por las Partes y entrará en vigor cuando lo ratifiquen al menos el 55% de las partes que sumen a su vez al menos el 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
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