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Control del ruido y objetivos de calidad

cascosEl actual marco legislativo nacional en materia de ruido es el siguiente:

  • Ley 37/2003, de 17 de noviembre, de ruido
  • Real Decreto 1367/2007, de 23 de octubre, por el que se desarrolla la Ley de ruido en lo relativo a zonificación acústica, objetivos de calidad y emisiones acústicas

De acuerdo a esta normativa, se establecen los objetivos de calidad acústica, es decir, el ruido global de una zona o territorio. Para ello, previamente es necesario realizar la zonificación acústica (por ejemplo, áreas industriales, áreas residenciales, áreas de especial protección como hospitales, escuelas, etc,).

Por otro lado, también se fijan valores límite de emisión acústica a determinadas actividades para asegurar que se cumplen los objetivos de calidad del área donde están ubicadas.

De esta forma, la reglamentación actual exige en áreas acústicas industriales valores límite de emisión de 70 dBA en horario diurno y 60 dBA en nocturno, como referencia general, reduciéndose en 10 dBA en zonas residenciales y 15 dBA en zonas sensibles, como sanitarias y educativas.

En el caso de que no se cumplan los objetivos de calidad acústica de una zona, la Administración deberá coordinar con las actividades presentes, la implantación de un plan de medidas para reducir su contribución al ruido global.


Modelización acústica

En muchas ocasiones, la medida directa de la emisión acústica de una fuente y su contribución a la inmisión acústica del entorno es muy compleja, ya que no siempre se puede diferenciar la fuente del ruido global o de fondo.

Una solución a estos entornos complejos es la modelización de la emisión sonora, es decir, obtener de forma expermiental los mapas de ruidos o mapas de curvas isófonas, donde se representan los niveles sonoros en los diferentes receptores.

Para esta modelización se procede, en primer lugar, a la realización de una campaña de medida “in situ” de los niveles sonoros existentes en el entorno de la parcela donde se ubica la actividad objeto del estudio. Los resultados de esta campaña permiten “calibrar” los valores obtenidos en la modelización sonora, ya que existen otros focos emisores en el entorno, como son las carreteras y viales.
 
Finalmente, se modelizan los niveles sonoros originados con la actividad en marcha (situación operacional) y se elaboran los mapas sonoros incluyendo la aportación específica de los principales equipos instalados, lo que permite valorar la contribución de la instalación a los valores de ruido totales en la zona y, por tanto, evaluar el cumplimiento de los objetivos de calidad acústica aplicables a la zona e identificar los puntos concretos en los que se pueden superar.

Esta modelización es especialmente interesante en fase de proyecto, ya que la modelización permite valorar diferentes escenarios de distribución de los principales equipos emisores en la parcela, de tal manera que su ubicación frente otras estructuras que pueden apantallar, permite elegir la mejor opción técnica para la construcción final de acuerdo a los objetivos acústicos a cumplir.