Estás en: compromiso ambiental > capa de ozono > control de sustancias agotadoras de ozono

control de sustancias agotadoras de ozono

Los gases milagrosos o CFC se inventaron en 1928 para fines comerciales en aerosoles, aires acondicionados, equipos frigoríficos, sistemas contra incendios, etc. En un principio, todo ellos parecían sustancias muy versátiles y sin aparentes efectos nocivos para la salud o el medio ambiente; por estos motivos, su uso se extendió rápidamente.

En 1985 se descubrió el “agujero” de la capa de ozono, lo cual supuso un gran impacto a nivel mundial y, aún a día de hoy, se considera uno de los principales desastres ambientales en los últimos cien años.

A raíz de este descubrimiento, ese mismo año se puso en marcha el Convenio de Viena, en el que las naciones acordaron adoptar medidas apropiadas para proteger la salud humana y el medio ambiente contra los efectos adversos del agotamiento del ozono. Este acuerdo se materializó en medidas concretas en el Protocolo de Montreal, ratificado en 1987 por casi todos los países del mundo (191 naciones), actuando de forma casi inmediata.

Gracias a este tratado internacional sin precedentes, las naciones acordaron hacer frente a un problema ambiental global antes incluso de que se confirmaran científicamente sus impactos.

Gracias al desarrollo de una normativa específica para reducir y eliminar la producción y uso de sustancias que agotan la capa de ozono (SAO), y al esfuerzo de los sectores afectados se han conseguido reducir drásticamente los efectos. No obstante,  no se espera la recuperación total de la capa de ozono hasta el año 2050, siempre y cuando se apliquen plenamente las disposiciones del Protocolo de Montreal.

Además, el empleo de nuevas sustancias que sustituyen a las SAO está ocasionando nuevos problemas ambientales y su eliminación plantea nuevos retos. Los esfuerzos realizados por la comunidad internacional para atajar la problemática de la capa de ozono son un ejemplo claro de éxito de cooperación mundial para hacer frente a un problema común y contribuir al bienestar de las personas y el medio ambiente.

Hitos históricos en la protección de la capa de ozono:

  • 1985 – Convenio de Viena. Los gobiernos convienen en estudiar, intercambiar información y proteger la capa de ozono.
  • 1987 - Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono. 46 gobiernos convienen en reducir en un 50% la producción y consumo de CFC para el año 2000; en congelar la producción y consumo de los halones para 1992; y en aplicar más controles de acuerdo a las evaluaciones de los expertos.
  • 1990 - Enmienda de Londres. Las partes acuerdan eliminar por completo los CFC para el año 2000 y establecer un Fondo Multilateral para prestar asistencia a los países en desarrollo. 
  • 1992 - Enmienda de Copenhague. Se decide que los países desarrollados eliminen los HCFC antes de 2030, así como congelar el metilbromuro antes de 1995 y adelantar la eliminación de CFC a 1996.
  • 1994 - Los países industrializados eliminan los halones. Los grupos de evaluación del PNUMA recomiendan aplicar controles más estrictos al metilbromuro.
  • 1995 – Reunión de las Partes en Viena. Los países en desarrollo acuerdan eliminar el metilbromuro antes de 2010.
  • 1997 - Enmienda de Montreal. Los países industrializados acuerdan adelantar la eliminación de metilbromuro antes de 2015. Se introduce la obtención de licencias para la importación y exportación de CFC.
  • 1999 – Reunión de las Partes de Beijing. Se prohíbe el bromoclorometano (un nuevo producto químico destructor del ozono) y se imponen controles a la producción de HCFC y al comercio de HCFC con los Estados que no son Partes. En la Declaración de Beijing se reitera el compromiso contraído por todos los gobiernos de seguir aplicando plenamente el Protocolo de Montreal y de garantizar la protección de la capa de ozono.