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El ciclo de la energía: transformación de la energía primaria

Una fuente de energía primaria es aquella energía que se encuentra presente en la naturaleza y se transforma para su consumo final. Según su disponibilidad, ésta puede ser renovable, cuyo potencial es inagotable (luz, viento, agua, biomasa, calor de la Tierra) o fósil, limitada en cantidad como el carbón, el petróleo, el gas natural o el uranio.


Para poder aprovechar el potencial de la energía primaria se debe convertir en una fuente de energía secundaria o intermedia (electricidad o combustible) que permita su consumo. Así, por ejemplo, la energía del agua se transforma a través de las centrales hidroeléctricas en electricidad o el petróleo se convierte en gasolina o gas líquido gracias a las refinerías. 


Según datos del IEA (la Agencia Internacional de Energía), en el año 2013, se invirtieron 1.600 billones de dólares en proporcionar energía a la población mundial, duplicando la cifra registrada una década antes.

Una vez que la energía primaria se transforma en secundaría, tendremos la energía final, que será aquélla consumida en los hogares, industrias y transportes en forma de calor, frío, luz, fuerza, agua caliente o desplazamientos.

Etapas energéticas


Las reservas energéticas fósiles en Españas son limitadas; de hecho nuestro país importa el 99% del petróleo que consume y aunque existen algunos yacimientos de gas natural, su producción es despreciable, importándolo de otras latitudes como Argelia, Nigeria o Trinidad y Tobago.

En cambio, España cuenta con un gran potencial hidroeléctrico gracias a sus 1.300 centrales (uno de los parques más grandes del mundo), ocupando, además, el segundo puesto a nivel mundial en producción de energía eólica.

En este contexto, el informe Balance Energético de 2013 y Perspectivas para 2014, publicado por el Club Español de la Energía, muestra un importante descenso en España del consumo en energía primaria y energía final, alcanzando la menor dependencia energética de los últimos 17 años (cerca del 71%).

A nivel global, son las economías emergentes como China o la India quienes acaparan hasta el 90% del incremento neto en consumo de energía primaria, el cual creció un 1,8% en 2013 en comparación con el ejercicio anterior, y en el que el carbón, el gas natural y el petróleo supusieron el 87% del total.

Cómo se transforma la energía primaria en electricidad


La electricidad se produce en las centrales eléctricas, que  utilizan una fuente de energía primaria (gas, petróleo o carbón en la centrales térmicas, agua en las centrales hidroeléctricas, uranio en las nucleares o el calor de la Tierra en las geotérmicas) para mover los álabes de una turbina, que está conectada a un generador que transforma la energía mecánica en energía eléctrica.

A diferencia de otras energías secundarias como el gas o los derivados del petróleo, la electricidad no se puede almacenar. Esto supone que la producción, transporte y distribución deba ajustarse a la demanda y deba realizarse de forma equilibrada y casi instantáneamente.

El sistema de distribución eléctrica en España tiene más de 700.000 kilómetros de líneas y más de 300.000 transformadores, que garantizan el servicio eléctrico a la población nacional y transporta los excedentes de electricidad generada en unas áreas geográficas para que sean aprovechados en otras.

De hecho, la red española está conectada con otros países –Francia, Portugal, Andorra o Marruecos-, realizándose intercambios internacionales de electricidad. De esta manera, es posible garantizar el abastecimiento y solucionar problemas ocasionales de suministro al obtener el apoyo energético de otros sistemas.


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