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Calidad del aire

La contaminación atmosférica es la presencia en la atmósfera de materias, sustancias o formas de energía que impliquen molestia grave, riesgo o daño para la seguridad o la salud de las personas, el medio ambiente y demás bienes de cualquier naturaleza.

Principales contaminantes


Los principales contaminantes que afectan a la salud son el dióxido de azufre, los óxidos de nitrógeno y las partículas que, o bien se emiten directamente o bien pueden formarse (“partículas secundarias”) a partir de gases como el dióxido de azufre (SO2), los óxidos de nitrógeno (NOx) y el amoniaco (NH3), así como el ozono troposférico, que no se genera directamente sino que se forma, en presencia de luz solar,  a partir de compuestos orgánicos volátiles (COV) o de óxidos de nitrógeno (NOx), y las partículas.

smog

¿Qué efectos tienen?

Estos contaminantes tienen efectos sobre la salud humana (irritaciones de ojos, nariz, garganta y pulmones a concentraciones bajas) y sobre el medio ambiente, ya que contribuyen a la acidificación y eutrofización, así como a la formación secundaria de partículas y ozono troposférico (smog fotoquímico). 

¿Dónde se generan?

El SO2 y NOx se generan principalmente en la combustión de carburantes fósiles para procesos industriales de alta temperatura y, en la generación eléctrica.
Las partículas están relacionadas con cualquier tipo de combustión industriales y calefacciones). Partículas y NOx se relacionan también con el tráfico y transporte en general.

¿Cómo se controlan?

A lo largo de la geografía española hay instaladas cabinas de vigilancia de calidad del aire que miden la concentración de estos parámetros. Esta información está a disposición del público y sirve para determinar en cada momento los niveles de polución de una zona y si se superan los niveles máximos admisibles para la salud y el medio ambiente.


¿En España hay incumplimientos?

El último informe emitido en España sobre el estado de la calidad del aire publicado en 2015, indicaba que no se habían producido superaciones de dióxido de azufre (SO2). La reducción de este contaminante fue especialmente importante a partir de 2008 con las inversiones en plantas de desulfuración en el sector eléctrico.

En cuanto a los óxidos de nitrógeno (NOx), la ciudad de Madrid incumple los valores límite horarios (se supera en más de 18 ocasiones el valor horario de 200 µg/m3), mientras que los niveles anuales (40 µg/m3) se superan en 5 zonas: Madrid, Barcelona, Llobregat, Murcia y L’Horta (Valencia).

España siempre ha presentado niveles altos de partículas, cuya concentración se incrementa de forma natural por las intrusiones de polvo africano; una vez descontadas para valorar la contaminación en el aire, se ha obtenido una reducción de los niveles de concentración de este contaminante, pasando de diez superaciones registradas en 2011 a tres en 2014 (Tierras del Ebro, La Coruña y Asturias Central, que superan en más de 35 veces el valor límite diario de 50 µg/m3) y sólo en Asturias Central se obtiene además la superación del valor límite anual (40 µg/m3).
 

¿Qué medidas se llevan a cabo para minimizar el impacto de estos contaminantes?


En el caso de los óxidos de nitrógeno, el tráfico es el principal contribuyente, por eso cada vez se regulan normas más exigentes, la última la publicada a finales de 2015 (EURO 6). Los coches de gasoil son muy contaminantes en cuando a las emisiones de NOx, de ahí que se apliquen tasas de aparcamiento más elevadas a estos coches en ciudades como Londres o se empiece a oír hablar de prohibir los coches de gasoil en 2020 en ciudades como París o más cerca en Madrid. En cambio, los coches de gasolina emiten más emisiones de CO2 que, aunque no contaminan a la calidad del aire, contribuyen al calentamiento de la atmósfera (cambio climático).

En cuanto a las emisiones de focos fijos, la entrada en vigor de la nueva Directiva de Emisiones Industriales implica valores límite de emisión más exigentes y, por tanto, nuevas inversiones, entre otras, plantas de desnitrificación para las centrales térmicas, que se suman a otras mejoras realizadas anteriormente como la instalación de plantas de desulfuración para la reducción de dióxido de azufre.

En el caso de las partículas y con motivo de las superaciones registradas en el Principado de Asturias, la Administración autonómica ha elaborado Planes de mejora de la Calidad del Aire en Avilés y Gijón y Protocolos de Actuación que implican medidas como información a la población, restricción del tráfico así como actuaciones concretas para las actividades industriales de la zona, con objeto de minimizar las concentraciones de partículas en el ambiente.

Como consecuencia del protocolo, la central térmica de Aboño deberá reducir sus emisiones en caso de que, por fenómenos meteorológicos adversos, se declarase el nivel de Alerta.

Por su parte, EDP está realizando estudios en colaboración con diferentes departamentos universitarios para determinar la influencia de la operación de la central en el entorno, especialmente en el área de calidad del aire.

Entre las medidas implantadas en las Centrales Térmicas de EDP para minimizar la emisión de partículas destaca la instalación de precipitadores electrostáticos (rendimientos superiores al 90%). Las plantas de desulfuración además de reducir los óxidos de azufre (rendimiento superior al 95%), retienen el 50% de las partículas que se hubieran podido escapar de los precipitadores electrostáticos.