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La Declaración de Derechos Humanos cumple sesenta años

10.12.2017
EDP está comprometida con los Principios Rectores aprobados por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU para las empresas, también conocidos como Principios de Ruggie
Hace 60 años, el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en París, aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos proclamada como un ideal común para todos los pueblos y naciones.

Es difícil imaginar en la actualidad el cambio tan fundamental que significó la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos. En el mundo de la posguerra, la elaboración de una carta, en la que se estableciera el primer compromiso solemne y mundial con la dignidad y la igualdad inherentes a todos los seres humanos, independientemente de su color, sus creencias o su origen, era una empresa valiente y audaz cuyo éxito era incierto. Esa lucha está muy lejos de haber terminado, y en ello radica la fuerza de la declaración: en que es un documento vivo que seguirá inspirando a las generaciones venideras. No en vano, ha servido de base para las Constituciones de muchos Estados y nuevas democracias, y actúa como criterio de referencia moral.

El sexagésimo aniversario de la aprobación de la Declaración ofrece a todos los ciudadanos la oportunidad de reafirmar la visión que la inspiró, ya que es tan pertinente hoy como lo fue el día de su aprobación. Cabe destacar que, para profundizar en el desarrollo de la Declaración como algo que atañe a todos los ámbitos sociales, incluido el empresarial, en 2011 se elaboraron los "Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos: puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para proteger, respetar y remediar”.

Estos Principios Rectores se basan en el reconocimiento de:
 
  1. Las actuales obligaciones de los Estados de respetar, proteger y cumplir los derechos humanos y las libertades fundamentales.
  2. El papel de las empresas como órganos especializados de la sociedad que desempeñan funciones especializadas y que deben cumplir todas las leyes aplicables y respetar los derechos humanos.
  3. La necesidad de que los derechos y obligaciones vayan acompañados de recursos adecuados y efectivos en caso de incumplimiento, se aplican a todos los Estados y a todas las empresas, tanto transnacionales como de otro tipo, con independencia de su tamaño, sector, ubicación, propietarios y estructura y tienen como objetivo mejorar las normas y prácticas en relación con las empresas y los derechos humanos a fin de obtener resultados tangibles para las personas y las comunidades afectadas, y contribuir así también a una globalización socialmente sostenible.
Por ello, el Consejo de Administración aprobó en 2017 para EDP España la Declaración pública de Compromiso con los Derechos Humanos previamente aprobada por el CAE de EDP. De este modo, asumió en sus principales documentos corporativos, como el Código de Ética y los Principios de Desarrollo Sostenible, los Principios Rectores aprobados por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU para las empresas, también conocidos como Principios de Ruggie.

Las oportunidades de una empresa para apoyar los derechos humanos se hacen efectivas en sus propias operaciones, entre sus empleados, sus proveedores, otras organizaciones con las que colabora y con la sociedad en general.

Para ampliar la información sobre este tema puedes consultar este enlace.

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